La luz, amén.

•14 mayo, 2010 • Dejar un comentario

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Esta me salió fácil

•11 mayo, 2010 • Dejar un comentario


No me gusta el tiempo. Siempre que miro el reloj pienso en las cosas que tenía que hacer para ayer y las de hoy dejo para más tarde.
Es bastante contradictorio porque dentro de mi calendario, nunca le doy espacio al silencio terapéutico, ni a la siesta, bueno solo una vez por semana. No soy vago, pero simplemente el tiempo no para.

“25 horas al día vida mia,
ocho días a la semana si te da la gana”.

Proyecto uno es autor de esta canción, es la típica letra; chico conoce a chica y quiere conquistarla. El merengue exige una hora más al día y un día más a la semana, están locos no puedo dilatar el tiempo metiendo más cenizas a mi reloj de arena para que alguien más las consuma. Esta pérdida de tiempo es una situación parecida a las películas de los domingos por la tarde que siempre entre miro mientras me tumbo en el sofá y mis ojos se cierran por el exceso de comida. Mi mente sabe mis prioridades en la escala de la responsabilidades del día siguiente; Lunes, el mismo día que da la bienvenida a mi rutina. Mágicamente me despierto y veo el beso final, ¡aplausos! chico conquistó a chica. Soy sordo al tic tac del segundero. El clímax es mi despertador y miro la pantalla con atención. La escena parece un sueño.
Si ya sé como va acabar ¿Por qué le dedico tiempo a las películas y a los dominicanos que me cuenten lo mismo? Talvez porque el amor es el lenguaje universal junto a la música y el cine, cuando hablan, nos identificamos y nos vemos dentro, cuentan nuestra historia, un reflejo. Mierda, quisiera que una mujer vampiro, besara mi yugular con sus labios carnosos, lama mi sangre junto a la herida creada por sus colmillos y sus celos destruyan mi cuello. Me infecte con su virus y me convierta en uno de ellos, para que este lenguaje universal juegue a un espejo para los demás y yo sea incapaz de ver mi propio reflejo. Y así no desperdiciar más horas.

Realmente el exceso no está en la comida de los domingos, ni las horas que he consumido en las salas, ni si quiera en el abuso de decibelios en mis auriculares cuando escucho canciones estúpidas que ni si quiera me gustan. Si no en invertir mi tiempo y mi esfuerzo buscando una recompensa. Así es que me salto varios pasos y me aseguro; esta imagen me salió fácil. Fotografío un tractor rojo desde una ventana por la carretera, dándole movimiento y un look de moda, moderno. Como las películas y canciones mediocres, caigo en los clichés. No me engaño, son los que realmente funcionan.
No pierdo más tiempo.

De la gloria al fracaso en quince segundos.

•8 mayo, 2010 • Dejar un comentario

Caminaba por una calle perdida, en el barrio que vio crecer a Bruce Wayne; El Gótico. Es un sitio limpio desde que los pingüinos volvieron a sus alcantarillas y los payasos delincuentes dejaron de hacer dinero fácil. La presencia de los murciélagos en realidad son la plaga de las palomas disfrazadas que nos vigilan y advierten al justiciero del peligro. No es que crea mucho en las películas pero lo verdadero siempre permanece en una historia.
Primera ves que veía tanta gente mirando a un solo punto sin hablar y sin la necesidad humana de comunicarse, decir algo por decir, llegando a los límites en pronunciar lo más absurdo que pase por su mente. No entendía que pasaba, así es que, saqué mi cámara y disparé, buscaba las expresiones que delaten lo ocurrido. Cuando vi esta imagen en mi habitación supe que la información importante estaba fuera de campo, lástima que la fotografía no exista el sonido para que acompañe la locución del altavoz. -¿Qué pasó?- pregunté al señor de la boca abierta, él acercó su dedo índice a su boca y sin verme acompañó con su movimiento un sonido extraño, hizo como la lechuza; shhhh, Yo callé y disparé una ráfaga.

Lo primero que se me vino a la mente fue la llegada de la invasión extraterrestre que desde hace mucho espero. Miré al cielo para encontrar la guerra de los mundos. No, no había nada. Instantáneamente pensé, la virgen de Fátima se pintó su piel y Montserrat nos visita. La chica loca del Cajas que hablaba con nuestra madre, tenía razón. No tampoco, dentro del porcentaje de las posibilidades era como encontrar la persona idealizada que tanto esperamos y que nunca llegará, o encontrar el baño más cercano cuando vas borracho y tu comida te sale por la boca. La gente miraba al mismo sitio con neutralidad y aveces con preocupación.

Me di cuenta que algo andaba mal y necesitábamos ayuda.-Un milagro necesito solo un milagro- dijo el hombre de la boca abierta, en voz alta comunicándose con el primero que escuchase -o, a Batman- respondí. Me miró confuso -no eso no- respondió. Yo no pretendía que él me entendiera, se ofendió porque necesitaba compartir su angustia. -Uno más solo un gol más- Bojan anotó y el Inter no se clasificó. El orgasmo colectivo obligó a saltar a toda la gente de la calle que miraba al mismo punto. Como dijo un pintor y tocayo mío, “Todos tenemos quince minutos de fama” Lástima que el tiempo se redujo. De la gloria al fracaso a quince segundos. El Barca se eliminó.

A10

•6 mayo, 2010 • Dejar un comentario

Se miran. Se miran otra vez. Una multitud los separa. Aceleran sus pasos al ritmo de su objetivo final. Bajan su mirada. Sus cuerpos cargan el peso de un nuevo día. La distancia es larga, levantan su cabeza y coinciden, ambos son el centro de su atención. Se acercan más. Sus ojos son una ecuación química, elementos que se atraen. Como dos campos magnéticos, vayan donde vayan se tendrán que encontrar. La distancia es corta, ahora tendrán que esquivar. Ambos toman una decisión; los dos cederán. Casi se tocan. Se vuelven a mirar. Reaccionan, reflexionan y nuevamente cederán. Se equivocan, los dos eligieron el mismo sitio para avanzar. El momento se repite dos veces más. Su baile los ridiculiza. Sonríen. -Pasa-. -Merci-.

A10 (Adeu)

Nunca más se volvieron a encontrar.

•6 mayo, 2010 • Dejar un comentario

¿El paraíso? Galápagos

•6 mayo, 2010 • Dejar un comentario

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Lluvia en Primavera

•6 mayo, 2010 • Dejar un comentario

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